Calesitas.jpgTengo la prueba irrefutable de que todo tiempo pasado fue peor: las calesitas. Sin lugar a dudas hay algo de nostálgico que hace que las calesitas sigan funcionando, el problema es que ya nadie sabe a qué público apuntan.

Por ejemplo, antes uno sabía que en las calesitas pasaban música para niños: María Elena Walsh, Hola don pepito, etc. Ahora nadie sabe qué música poner. Mientras unos ponen Violeta, otros siguen con María Elena Walsh y no falta el que pone regetton. Lo peor de eso es que en la calesita los niños perrean mejor que los padres en los boliches.

Otra cosa que quedó en el tiempo con las calesitas son los dibujos. Yo a mis hijas les tengo que explicar los personajes, porque no los conocen. “Ves ese perro con cara de drogadicto, es Pluto… el perro de Mickey… el de Disney… No, no es youtuber, Disney es de la tele… subite a la calesita”.

Algo que podría funcionar para evitar esos problemas es que las paredes de las calesitas fueran pantallas de led. Nos ahorramos un montón de problemas. Se actualiza con las películas del momento y los pibes miran pantallas que es lo que quieren.

Porque ese es otro tema: ¿Cómo convencemos a los chicos de que ir a la calesita es mejor juego que la playstation move? “Bueno Valen, ahora dejá ese juego en 3D, que para matar al monstruo tu joystick se convierte en una espada… ¡que ir a dar vueltas en un caballo que sube y baja es más divertido!”. No nos engañemos, si hubiera existido la playstation nadie habría jugado al balero.

Con las calesitas creo que nadie piensa realmente en los niños. Los más pequeños lloran durante tres cuartos de vuelta porque no ven a sus padres, los más grandes se preguntan por qué los padres los siguen mandando a ese juego insólito y los que están en edad de ir a la calesita son gozados por un señor que les esquiva la sortija.  ¿Alguien pensó alguna vez en lo mal que le hace a la psicología de los niños éste señor?

Yo creo que las calesitas, en realidad, son una conspiración de los calesiteros para conquistar el mundo. Nunca hay que confiar en los calesiteros. Un hombre que le hace oso con una sortija a un niño de cinco años, es capaz de cualquier cosa.

El plan es perfecto porque ¿Quién desconfía de las calesitas? Una prueba: Yo cada vez que me subo con mis hijas salgo con más resaca que si me hubiera tomado una botella de pisco.

No se si alguna vez se lo preguntaron pero hay un error en la matrix, un vacío de información, un hueco que wikipedia no logra descifrar: ¿Qué horario hace el calesitero?

Los días de lluvia no abren, pero si abren durante todo el fin de semana, durante la mañana cierran, a la tarde abren si no hace mucho calor y nunca los vemos cerrar. En casa yo por las dudas digo que trabajo en una calesita, y si me quiero escapar en secreto en cualquier momento del día digo “es que estuve trabajando en la calesita”.

Los calesiteros además entendieron perfecto el negocio: montar un juego absurdo, cobrarlo barato y después te hacen vender tus órganos para comprar algodón de azúcar, pirulines, o molinos de viento. Eso sin contar los que ahora son pequeñas jugueterías. En la calesita de la plaza de mis hijas el calesitero vende tantos juguetes que yo les dije que en realidad es Papá Noel disfrazado.

Un hombre que maneja horarios inentendibles, que es capaz de engañar a los niños y tiene un negocio montado por algo que no ves… si lo piensan bien parece más un vendedor de drogas que un calesitero. Definitivamente es una conspiración.

Otra pregunta que me invade de pronto: ¿Quién es el hijo de puta que diseña las cosas que van dentro de las calesitas? ¡Avisenle a esa mente brillante de la arquitectura que los caballos no pueden subir más arriba que los helicópteros!

Tampoco entiendo los animales de muñeco de las calesitas. Por ejemplo, el pato con gigantismo, el cisne con labio leporino… y mi preferido: el chancho. ¿A quién le puede interesar en la vida real montar un chancho? Puedo adivinar que es divertido para un niño manejar un helicóptero o montar un caballo, pero un chancho… ¿En serio?

Sé que algunos miran con temor los nuevos juegos, pero creo que son un desafío hermoso para los que nos toca ser padres en nuestro tiempo. Ahora tenemos que desarrollar juegos que le ganen a youtube, convencer a los niños de que dibujar es mejor que el celular y que correr en la plaza no se compara con la Playstation Move.

Las calesitas fueron necesarias en épocas pasadas. Como las bolitas o el balero. Y los que adulan estos juegos de porquería, lo hacen porque recuerdan su felicidad de la infancia y, seguramente, hace años que no juegan.

4 comentarios sobre “¡Basta de Calesitas!

  1. jajaja! Qué divertido tu relato.
    No dejé de largar carcajadas hasta el final (y eso que es un relato largo)
    A mi nunca me gustaron las calecitas. Tampoco el calecitero y su sortija para algunos “preferidos”.
    Para tu pesar creo que habrá calecita para todos los tiempos 🙂
    Un saludo
    Lola

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