Un relato de Joaquín Stringa a su amor imposible

Estimado amor imposible:

Tal vez la sorprenda esta carta pero hay algo dentro mío que ya no quiero aguantar. Quiero que sepa que para mi usted es, y será, mi amor imposible.

Seguro estará asombrada pero quiero decirle que busco lo contrario de lo que imagina. Con esta misiva no pretendo noviazgos, ni casamientos, ni relación alguna. Lo único que deseo es que usted continúe siendo mi amor imposible.

Le propongo no conocernos jamás, que todo siga como hasta ahora. Quiero que nos crucemos en la parada del colectivo sólo por azar. Disfruto mucho los encuentros sorpresa y el miedo que me da no verla nunca más cuando por tres días no me la cruzo.

Me gusta solo saber sus detalles que saltan a la vista e invitar el resto de la historia: viste siempre de jogging, y para mi eso significa que viene de entrenar en el gimnasio y quizás por eso su culo se ve firme; siempre que sube al colectivo manda un mensaje de texto, podría ser a su novio pero para mi le avisa a la compañera con la que vive (y de vez en cuando se besan) que está en camino; se baja siempre después de doblar el colectivo en Cramer por lo que es evidente que el gimnasio al que va es el mejor del país y por eso viaja todos los días 40 minutos en este colectivo.

Se preguntará entonces, ¿Cuál es el motivo por el cual me niego a conocerla si es para mí un amor imposible? Y en su pregunta está también mi respuesta. Prefiero la mentira a la realidad. Usted en mi imaginación es perfecta. Conocerla mas sería la porquería más grande no por ser usted como es, sino porque no es todo lo que imagino.

Un beso de su boca real, esa boca que en realidad no ha besado a su compañera de cuarto, tendría el gusto de la barba de su novio. Y su cola perfecta del gimnasio con los años, sin más remedio, caerá pero puede seguir impoluta en el recuerdo.

Por este motivo, mi amor imposible, es que le hago la propuesta de seguir siendo seductores y seducidos. Lo más hermoso de nuestra relación son todas las cosas que pienso hacer  durante el viaje para que usted me de bola, o por lo menos sepa que existo. Si compartimos asiento, puedo dejar que me cuerpo caiga en una curva más de lo suficiente con el único objetivo de distraerla y tocar con mi costado su costado. Si cruzamos la mirada en algún momento, puedo mirarla desinteresadamente solo para que piense que no la registro. Estas cosas, amor mío, son las que mantienen vivo el amor.

Por último y para despedirme, quiero que sepa que mi corazón tiene dueño. Mi corazón pertenece a otra persona, pero en él usted vivirá por siempre como la que no tuve. Como verá mis sentimientos por usted no tienen comparación.

Imagínese mi mejor beso

Quien la siente su amor imposible

Yo

P.D. ¿para qué firmar con un nombre si puedo llamarme como usted más desee?

4 comentarios sobre “Carta a mi amor del colectivo

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