Cuentos de Fútbol

Mi primera gran puteada

La primera vez que mandé a alguien a la concha de su madre tenía nueve años y jugaba de arquero para la categoría 86 del club  Chacabuco. No fue un insulto más, ni con la levedad de proferirlo a un compañero, no. Había que tener huevos para, a los nueve años, mandar a la concha de su madre a Jorge Troncoso.

Pasión

Nunca me animé a jugar con las que se visten de cuero, pero esa vez fue diferente. La vi venir arrastrándose, revolcándose por el piso, como pidiendo disculpas por algo. Me acerqué por instinto. No estaba acostumbrado a jugar con ella de esa forma. Nunca quise lolas con mujeres como ella.

La primera pelota

Nunca, en la puta vida, gané un sorteo. Sin embargo, el fin de semana pasado Valentina ganó una pelota en una rifa. Ella con cinco años, logró lo que ni Belén ni yo habíamos logrado jamás.

Nos quieren robar el futuro

Cuando mi prima (católica) y su novio (judío) se casaron, tuvieron una fiesta con todos los ingredientes propios de las ceremonias mixtas: un cura y un rabino, el novio pisando la copa en mil pedazos y Enzo Francescoli como invitado. En esa ceremonia no solo descubrí un sinfín de danzas hebreas sino también que mi […]

Por favor, que juegue Messi

Las mejores vacaciones del mundo, y esto se lo discuto a cualquiera, son ir a ver un mundial. Quizás Río de Janeiro, por la onda de la gente y las minas casi en culo a cualquier hora del día le pelean un poco el puesto, pero el plan mundial me parece todavía mejor. 

River, Boca, los museos y Nueva York

Desde que me enteré que River vs Boca se jugaba en plena luna de miel estuve pensando cómo ver el match. En Buenos Aires, había buscado las peñas de River y no había encontrado nada. También había averiguado si alguna plataforma en Estados Unidos pasaba el partido, pero fue en vano. Imaginé mi visita a […]

¡No es el fútbol, es la plata!

No sería nunca amigo de alguien que desprecia la MLS. De todos los inventos fallidos de Estados Unidos por convertirse en potencia del soccer masculino, la MLS es el más logrado.

Sobre los festejos en el fútbol

El festejo fingido, debería figurar en la lista de los pecados capitales, porque es la profanación más triste que se puede hacer del acto sagrado de la fiesta.

¿Para qué te traje?

El trompazo hubiera sido una historia olvidable, como el resto de los golpes que dí, de no ser por lo que pasó con mi viejo. Es que tiempo después, en una reunión de la empresa Alejandro y un cliente descubrieron que sus hijos jugaban fútbol infantil en la misma categoría y división.

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